30 de noviembre 2015
Muy buda por Budapest. Que buenos momentos de relajacion, de meditacion, de consciencia,
de aprendizaje, de respirar, conocer y compartir.
Aprendiendo a generar la armonia consciente, el camino me junta con hermanos aliados, bien predispuestos, que aceptan el juego. Fluyendo, caminando, deslizandonos por la costa del Danubio parlando sin parar sobre lo que se aprende viajando solo.
Me siento fuerte y entusiasmado. Veo que puedo ser y hacer lo que me proponga y siento interesante y practico estudiar algo relacionado con las energias sustensables, renovables, ayudar, promover lo sano, lo armonico. Utilizar la luz del sol, la fuerza del viento, la tormenta que empuja a los rios y los rayos electricos, canalizarlos. El futuro ya llego, no tiene sentido seguir destruyendo el mundo en el que vivimos. Es uno y somos uno con el. Con ella, con Gaia, la madre tierra.
El ritmo, la vibracion y la compensacion.
El balance y la negociacion.
El disfrute, la bendicion, la valoracion.
Me encanta pensar en vos,
pero me asusta lo que me gusta
por que pronto escucho otra voz
que me tapa la luz del sol
y me deja a oscuras.
Trato de no agarrarme de nada,
pero ir atento y con cautela.
Pienso en positivo para crear el futuro
pero no lo creo hasta que lo veo
para no crear falsos sentimientos.
Expectativas son del espectador
pero el despertador me mostro
al explorador, esas señales
de cada dia que cambian
de forma permanente-mente
y nos van guiando el camino.
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